Decido sentirte cerca,
porque... aún en la distancia, formas parte de mí.
Decido soñarte dulce,
porque... aún en la lejanía, besas mi alma.
Decido hablarte en silencio,
porque... aún en tu mundo, sabes llegar al mío.
Decido imaginarte amandome,
porque... aún si no lo estuvieras...
te siento, te sueño, te hablo y te imagino, a mi manera.

Espero sin esperar
que llegue el día, en el que mis palabras,
puedan decir, más que mis silencios.
Espero sin esperar
porque me gusta compartir contigo esos silencios
y porque sé, que esos silencios, ya te lo han dicho todo.

Te llamo en mis canciones,
porque sin cantar, no sé llamarte.
Te quiero en mis silencios,
porque cuando hablo, no sé decirlo.
Te sueño en mis madrugadas,
porque el día... me devuelve la cordura.
Te deseo en mis sueños,
porque despierta... no me atrevo.

Duele el alma,
con el dolor apasionado del amor escondido.
Llora el corazón,
con la angustia del latido contenido.
Suspiran los labios,
con el inmenso tormento del "te quiero" no dicho.
Se ahoga el deseo,
contra la coraza inhumana de la cordura.
¡No debo, sé que no debo! ¡... pero quiero tanto!

Mis sentidos envidían a mi corazón.
Mi cuerpo tiene celos de mi alma.
Mi carne, espera en vano, la plenitud de mi espíritu.
¡Ah, día optimista, en el que alma y cuerpo se formen en uno!